Los Heatmaps nacen de la necesidad de conocer el comportamiento de los usuarios y una excelente forma de conseguirlo pasa por controlar perfectamente qué son y para qué sirven.

Si por algo la publicidad en internet ha prosperado en los últimos años por encima de la publicidad tradicional ha sido gracias a la medición exacta de datos de comportamiento por parte de los webmasters.

Gracias a la obtención de estos datos con herramientas como Google Analytics podemos determinar qué secciones de nuestra web son las más exitosas o en qué páginas el usuario permanece más tiempo.

Sin embargo, esta recogida de datos por muy útil y completa que sea, no acaba de darnos toda la información necesaria para rentabilizar una página web por completo.

Es decir, con estos datos se produce un vacío en la información recibida, ya que no disponemos de datos suficientes como para establecer unos patrones de comportamiento correctos.

Gracias a este tipo de herramientas, podemos tener información de numerosos datos que nos aclararán un poco más el comportamiento del usuario que visita nuestra web y, en base a ellos, determinar una serie de conclusiones que mejoren la experiencia de usuario y el CRO.

Si este tema ha despertado su curiosidad, no dejen de leer este post, ya que estoy seguro de que una vez puedan probar de lo que son capaces estos mapas de calor no dejarán de utilizarlos.

¿Qué es un Heatmap?

Un mapa de calor es una herramienta online que nos permite conocer datos sobre el comportamiento del usuario en nuestra web.

Nos permite saber en qué partes de una página web se centra más la atención de los usuarios que la visitan, mediante un código de colores que resalta de forma visual aquellas zonas donde el visitante interactúa más, ya sea haciendo click, pasando el puntero del ratón o navegando con más frecuencia.

El objetivo de un heatmap es extraer información útil del comportamiento de los usuarios de una web, como evaluar qué elementos tienen mayor visibilidad o identificar los mejores sitios para insertar publicidad.

Gracias a esta herramienta podemos conocer datos del comportamiento del usuario tan importantes como:

  • Por dónde pasa el mouse del usuario en nuestra web.
  • Dónde ha hecho clic el usuario dentro de nuestra web.
  • Qué porcentaje de usuarios han leído todo el post y en qué momento han dejado de hacerlo.

Es decir, estas herramientas nos dejarán ver qué ha hecho el usuario “X” exactamente dentro de nuestra web, con qué navegador lo ha hecho, desde qué dispositivo, cuánto tiempo ha estado, las páginas exactas que ha visitado, etc.

Por lo tanto, podremos «espiar» lo que hacen nuestros usuarios dentro de la web y así, mejorar nuestros ratios de conversión y la experiencia de usuario que, al fin y al cabo, es lo que buscamos con estas herramientas.

Tipos de Heatmaps

Dentro de los mapas de calor podemos diferenciar claramente tres tipos de heatmaps:

  1. De clic.
  2. De scroll.
  3. De movimiento.

Todos los datos que obtengamos serán de gran utilidad para conocer el comportamiento del lector dentro de nuestra página web, ya que la información que nos proporcionarán se complementará entre sí.

Dicho esto, vamos a conocer más a fondo los diferentes tipos de heatmaps.

1.- Heatmaps de clic

Con este tipo de mapas podemos conocer donde suele hacer clic el usuario al visitar nuestra página web.

Con él podemos localizar los lugares donde más clic se hace y descubrir posibles fugas de conversión, es decir, lugares donde el usuario cree que hay un enlace y no existe tal elemento reduciendo de esta manera el CRO.

2.- Heatmaps de scroll

Este tipo de mapas nos sirven para conocer hasta qué punto los usuarios se encuentran «enganchados» a nuestros contenidos.

Lo importante de este tipo de mapas es descifrar por qué los usuarios abandonan la página tan pronto, si por falta de interés, por falta de alicientes, etc.

Nos sirven para conocer hasta donde suelen leer y en qué momento abandonan la página.

3.- Heatmaps de movimiento

Este tipo de mapas de calor, bajo mi punto de vista, suelen ser los menos analíticos

Estos heatmaps son los menos analíticos por una razón principal: una cosa es por dónde pase el puntero el lector y otra, hacia dónde dirige la vista.

Puede que el lector mueva mucho el ratón por la zona inferior de la web y, sin embargo, esté leyendo la zona superior de la página web.

Por lo tanto, recomiendamos tener en cuenta este tipo de heatmaps pero también no obsesionarse con ellos, ya que no son concluyentes.

¿Qué utilidades tienen los heatmaps?

Cómo hemos visto anteriormente su uso nos arroja una serie de datos muy importantes a la hora de conocer al usuario que visita nuestra web.

Mucha gente queda entusiasmada con la idea de grabar a cada uno de sus lectores, sin embargo, esa no es ni de lejos la mejor función que tienen estas herramientas.

Sin duda, la mejor utilidad que tienen los heatmaps es la obtención de datos a nivel general y no particular de los usuarios que visitan nuestro sitio.

Por ello, lo interesante de los mapas de calor es obtener resultados globales de comportamiento para, posteriormente, establecer un patrón de comportamiento y corregir errores de experiencia de usuario que se den en nuestra web.

Muchos de estos patrones de comportamiento nos servirán, además, para corregir deficiencias estructurales en nuestra web y mejorar el CRO. 

Conclusiones

Cómo hemos visto, los mapas de calor pueden llegar a ser una herramienta imprescindible en cualquier tipo de web y, si por algo no se han extendido tanto como otras herramientas tipo Google Analytics, ha sido por su elevado precio en el mercado.

Este tipo de herramientas se vuelven fundamentales sobre todo en casos en los que la web sea de venta directa (ecommerce).

Dicho esto, si aún no han probado los mapas de calor les recomendaría que lo hicieran y vean el poder real de estas herramientas.